Fue un abuso
exagerado del poder fiscalizador y su uso indebido del
sistema de las cortes para propósitos de carácter político.
La mentalidad de la gente envuelta en este caso quedo
demostrada por el hecho de que le dijeron al juez de que una
condena y una sentencia fuerte por lo de la toma de rehenes
ayudaría a lograr la liberación de los tres ciudadanos
estadinenses retenidos por las FARC”.
Estos son los
comentarios y opiniones del abogado Paul Wolf, experto en
Derecho International Humanitario (DIH) sobre el juicio a
Simón Trinidad, un guerrillero de las FARC en la Corte
Federal del Distrito de Columbia en la ciudad de Washington,
D.C., Estados Unidos ( EE.UU.).
El pasado lunes 21
de abril, de 2008. Hace sólo dos días, se declaró el jurado
de 12 miembros y 2 suplentes en un impase para dar un
veredicto. Es así como el juez pasó de inmediato a declarar
un No Veredicto y en consecuencia el juicio como nulo y
viciado. De hecho este es el cuarto juicio a Simon Trinidad
en los EE.UU. A Simon Trinidad se le juzgó más de dos veces
por la toma de rehenes, de los cuales en el segundo juicio
fue condenado, después de que el jurado enviará notas al
Juez Lamberth,en las que se le solicitaba declarar la
anulación del juicio. Después se le juzgó dos veces por
tráfico de drogas, y en las dos ocasiones el jurado rechazó
condenarlo. Estos juicios ya llevan más de dos años.
Finalmente, parecen haber llegado a su fin.
Yo asistí a
gran parte de cada uno de estos juicios por narcotráfico,
Los cuales fueron una burla y un desperdicio del dinero de
los contribuyentes. Simplemente, no había evidencia alguna
que vinculará a Trinidad con actividades relacionadas con el
tráfico de estupefacientes. Aquellos que asistieron en el
juicio de toma de rehenes de Trinidad pueden fácilmente
imaginarse como fue este juicio. Una docena de oficiales del
gobierno testificando sobre las actividades de las FARC,
seguido por un puñado de guerrilleros re-insertados que
fueron incapaces de mantener sus declaraciones en línea y
en el punto y con desviaciones obvias.
Los fiscales
intentaron con gran esfuerzo hacer ver a Trinidad como un
miembro del EMC ( Estado Mayor Central ) de las FARC -
máximo organismo de las FARC-. Para ello usaron un video muy
questionable de una reunión de las FARC y el cual
fue editado por la policía colombiana ( ver mi comentario
anterior del 25 de marzo, 2008 en la parte de abajo despues
de este comentario ).. A esto le siguió Trinidad tomando el
estrado para su propia defensa, diciendo el por qué y cómo
se unió a las FARC, y que es lo que tratan de lograr las
FARC en su lucha contra el estado colombiano. Para entonces
él ya había contado su historia más de cuatro veces y la ha
perfecionado, hasta que estalló en lágrimas cuando llega al
punto de relatar cuando se enteró de la muerte de Jaime
Pardo Leal
Los fiscales
trataron de usar este caso para probar de que las FARC no
sólo cobraban impuestos a los productores de coca, pero que
también controlaban el negocio de los estupefacientes al
sólo permitir a los productores venderles a ciertos
tráficantes. Esto era en mi opinión, un verdadero fracaso.
Trinidad negó tener conocimiento alguno sobre esos hechos, y
explicó que asesinar a campesinos que vendían a la
competencia harían que las FARC fueran
rápidamente rechazados por el pueblo. La fiscalia no tenía
testigo alguno que pudiera de manera creíble testificar
sobre este punto, el cual parecía ser uno de los puntos
principales que intentaban probar.
El resultado de hoy
era lógico predecirlo. Fue un abuso exagerado del poder
fiscalizador y su uso indebido del sistema de las cortes
para propósitos de carácter político. La mentalidad de la
gente envuelta en este caso quedo demostrada por el hecho de
que le dijeron al juez de que una condena y una sentencia
fuerte por lo de la toma de rehenes ayudaría a lograr la
liberación de los tres ciudadanos estadinenses retenidos por
las FARC.
De acuerdo con
informes de prensa, nadie se mostró más decepcionados por la
sentencia de 60 años impuesta a Simon Trinidad que estos
tres ciudadanos de EE.UU. antes mencionados. Mientras estén
alcanzando una supuesta victoria contra las FARC, puede que
le aumente las oportunidades de su carrera profesional a
cualquiera de los participantes de parte del gobierno.
Pero, parece ser que
no existe una sanción por difamar repetidamente en contra
una persona que obviamente y a toda vista, no es culpable.
O por usar pruebas y testigos que obviamente son fabricadas
y no son verdaderas. Es una reinvidicación a nuestro sistema
judicial cuando el jurado puede ver a través de tanta
patraña. No estoy seguro lo que significa cuando los
fiscales continuan exponiendo al acusado al juicio una y
otra vez, con la eventual esperanza de que vayan a ganar.
Ciertamente, este juicio fue una mala jugada, y la última
palabra en la saga de Simon Trinidad parece ser "Trinidad
gana de nuevo".Tal vez este resultado no fue el deseado,
pero no era inesperado
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